Estabilidad en las cabeceras del Uruguay
Aguas arriba del embalse, las estaciones de San Javier (5.550 m³/s de caudal medio) y Santo Tomé (6.915 m³/s) transitan un rango de aguas medias-altas con tendencia al descenso. Por su parte, la franja de Paso de los Libres comenzó a asimilar la onda de avenida tras marcar un máximo promedio de 9.550 m³/s.
Las reservas hídricas en los embalses del sector brasileño se ubican en un 92,3% de su capacidad útil, reduciendo el margen de contención frente a nuevos temporales.
Sin embargo, la previsión meteorológica a siete días anticipa una menor intensidad pluvial sobre las nacientes.
Este factor abre una ventana de alivio para que las aguas escurran de forma gradual hacia el estuario, frenando una crecida de mayor escala sobre el territorio productivo.

Tranquilidad para el Paraná y Paraguay
La contracara para el complejo agroexportador y la logística de insumos se ubica sobre las cuencas de los ríos Paraná y Paraguay.
En el Alto Paraná, las presas brasileñas mantienen un almacenamiento ponderado del 67,4% ante la falta de precipitaciones significativas.
Esto se traduce en erogaciones acotadas desde centrales estratégicas como Porto Primavera, Ilha Solteira e Itaipú (8.800 m³/s). En Confluencia, el caudal promedió los 11.353 m³/s, mientras que el efluente de Yacyretá se sostuvo en 12.075 m³/s, aportando predictibilidad a la vía navegable.
A lo largo del tramo troncal argentino, las escalas de Corrientes (2,50 metros), Barranqueras (2,50 metros), Goya (2,99 metros), Santa Fe (3,11 metros) y Rosario (2,91 metros) muestran lecturas dentro del rango de aguas medias-bajas, con tendencias estables o ligeros descensos.
El mismo comportamiento registra el río Paraguay en Puerto Pilcomayo (2,10 metros) y Formosa (2,99 metros). Sin riesgo de anegamientos en las márgenes del Paraná, las decisiones de manejo y la logística granaria se concentrarán exclusivamente en mitigar los anegamientos puntuales del margen oriental del río Uruguay.










