Concepción del Uruguay exportó por primera vez harina de soja no modificada
provinciales03 de julio de 2026
Ramón Héctor FernándezUn hito que no es menor. Entre Ríos exportó por primera vez harina de soja genéticamente no modificada desde Concepción del Uruguay, en una operación que combina cooperativismo, tecnología y acceso a mercados internacionales que cada vez exigen más trazabilidad y garantías sobre lo que consumen.
El negocio lo articularon tres actores clave: la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), la empresa Entre Ríos Crushing y la cooperativa danesa DLG Agro. Una alianza que cruza el Atlántico y pone a la provincia en el mapa de un segmento de mercado con demanda creciente, especialmente en Europa, donde los consumidores y las regulaciones aprietan cada vez más el cerco sobre los organismos genéticamente modificados.
El producto no salió al mundo de cualquier manera: fue comercializado bajo dos certificaciones internacionales de peso. La RTRS (Round Table on Responsible Soy), que garantiza producción responsable y sostenible de soja, y la GMP+, un estándar europeo de seguridad en la cadena de alimentación animal. Dos sellos que no se consiguen de un día para el otro y que abren puertas que sin ellos permanecen cerradas.
El dato no es solo un logro comercial. Es una señal sobre hacia dónde puede ir la producción agroindustrial entrerriana si apuesta a la diferenciación. Mientras la soja convencional compite en un mercado masivo donde el precio lo define el mundo, la soja no modificada genéticamente apunta a nichos que pagan más y que valoran exactamente lo que la provincia tiene: capacidad productiva con posibilidad de certificar origen y proceso.
Concepción del Uruguay se convierte así en el punto de partida de una exportación que podría marcar un camino. El desafío ahora es sostener el volumen, mantener las certificaciones y consolidar la relación comercial con el mercado europeo. La primera vez siempre es la más difícil.


